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Psicología Clínica


Este trabajo fue realizado por una estudiante de psicología de la universidad siglo XXI de segundo semestre bajo el requerimiento de la profesora de computación.

En este trabajo da a conocer la respuesta a las siguientes preguntas: ¿Qué es? ¿Qué hace? ¿Cómo lo hace? ¿Para que sirve? , todo esto con respecto a la psicología clínica.

Si un día comenzamos a ver borroso o descubrimos que nuestro campo visual se ha
disminuido, cualquiera de nosotros acudiría a un oculista y se conseguiría unos anteojos,
¿no es así? De la misma forma una persona que no se siente bien emocionalmente o no
encuentra cómo lidiar con alguna situación, acude a un psicólogo. Muchos de los mitos
que rodean a la psicología nacen del conocimiento parcial o ignorancia respecto a esta y
la labor de los psicólogos como una especie de mago que lee mentes, o como un cura
locos. Aún cuando esta preconcepción pudiera favorecer la imagen de la carrera (al
llamar la atención de los estudiantes) la realidad es que también crea dificultades en el
campo laboral de la misma puesto que las personas muy fácilmente vinculan la imagen
del “loco” con alguien sucio, pobre y carente de controlar su voluntad, y difícilmente
acuden a terapia por miedo a ser etiquetados como locos.

La psicología es la ciencia que estudia la actividad psíquica. La psicología considerada
hasta finales del S. XIX como una rama de la filosofía, se confirmó como una ciencia
especifica recurriendo al método experimental, a las estadísticas y a los modelos
matemáticos.

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¿Qué es la psicología clínica?

La psicología clínica pretende ser un “todo” que abarque en rango y totalidad la conducta
humana. Es llamativa para las personas que buscan una profesión altruista y cuyas metas
son aliviar el dolor y mejorar la condición humana.

La psicología clínica se puede definir como una rama de la psicología que investiga y
aplica los principios de la psicología a la situación única y exclusiva del paciente, para reducir sus tensiones y ayudarlo a funcionar en forma eficaz y con mayor sentido
(Goldenberg, 1973).
La psicología clínica se preocupa por entender y mejorar la conducta humana Su aspecto clínico cosiste en mejorar la situación de las personas que se
encuentran en problemas, utilizando para ello los conocimientos y las técnicas más
avanzadas, procurando al mismo tiempo, mediante la investigación, mejorar las técnicas y ampliar los conocimientos para lograr mayor eficiencia en el futuro (Korchin, 1976).
La psicología clínica a diferencia de otras ramas estudia podríamos decir“exclusivamente” la conducta humana, pero no sólo buscando información como otras ramas sino que constantemente se encuentra tratando de aplicar lo que ha encontrado como resultado de investigación. Pero cómo anteriormente se ha visto la psicología clínica
es sumamente individualista, dónde principalmente el psicólogo clínico requiere recoger la
información de la persona que esta observando, para analizarla y confirmar las
conclusiones a las que ha llegado, ayudando con esta investigación a la persona que
puede o no (depende del diagnostico) tener un problema psicológico. Y por si aun no
fuese clara la diferencia entre ésta y otras ramas de la psicología dado que sus métodos
son también ocupados en otras ramas, cabe llamar a la memora que hablamos de
psicología clínica; y “clínico”, viene del griego y significa “ el que visita al que guarda
cama”.

La psicología clínica cuyo objeto es la investigación en profundidad de la
persona considerada como una singularidad y cuyo modelo teórico es el psicoanálisis.
La Psicología Clínica es la rama de la ciencia psicológica que se encarga de la investigación de todos los factores que afectan la salud mental y las condiciones que puedan generar
malestar o sufrimiento al individuo humano.

El campo de la psicología clínica integra ciencia, teoría y práctica para entender, predecir y aliviar el desequilibrio, la invalidez y la incomodidad; también promueve la adaptación humana, el ajuste y el desarrollo personal.
La psicología clínica está enfocada en los
aspectos intelectuales, emocionales, biológicos, psicológicos, sociales y del
comportamiento humano que funcionan a través de la existencia en las diferentes culturas, y en todos los niveles socio-económicos.
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¿Qué hace?
La salud entendida como un estado integral de bienestar es algo más que la mera
ausencia de enfermedad. Por tanto, salud implica sentirse bien, tanto consigo mismo
como en las relaciones con el entorno social y ambiental. Según esto, la salud depende
de una relación de equilibrio entre tres factores: organismo, conducta, ambiente (físico y
social).
En este contexto, la división de Psicología de la Salud de la Asociación Americana de
Psicología (APA) ha establecido diez objetivos prioritarios para la psicología de la salud.
1. Comprende y evaluá la interacción existente entre el estado de bienestar físico y
los diferentes factores biológicos, psicológicos y sociales.
2. Entender cómo las teorías, los principios y los métodos de investigación psicológica
pueden aplicarse para potenciar los enfoques biomédicos en la promoción de la
salud y el tratamiento de la enfermedad.
3. Comprender la naturaleza de la respuesta de estrés y su importancia en la etología
y el proceso de adquisición de un gran número de problemas de salud.
4. Entender cómo los métodos y técnicas conductuales y cognitivas pueden ayudar a
las personas a afrontar y controlar el estrés.
5. Desarrollar las habilidades necesarias para diseñar y aplicar programas cuyo
objetivo sea el de crear o incrementar hábitos y estilos de vida personales de salud.
6. Comprender las dificultades que experimentan los pacientes al decidir buscar
tratamiento para sus malestar y problemas.
7. Ser consciente del estado y de las condiciones experimentales por los pacientes en
el ámbito hospitalario, así como de los factores que afectan la adherencia a los
tratamientos médicos y las fuentes de problemas en lo que a las relaciones
médico-paciente se refiere.
8. Entender las diferencias existentes entre los métodos psicológicos y médicos para
reducir el dolor y cómo se combinan éstos para mejorar la eficacia del tratamiento.
9. Ser conscientes del impacto que las enfermedades incapacitantes y terminales
producen en los propios pacientes y sus familias.
10.Descubrir y entender cómo las técnicas y los principios psicológicos pueden
aplicarse para ayudar a los pacientes a afrontar y tratar de controlar las
enfermedades crónicas.
La psicología de la salud puede considerarse como un área de especialización de la
psicología que nace para dar respuesta a una demanda socio-sanitaria. “La psicología de
la salud es el campo de especialización de la psicología que centra su interés en el
ámbito de los problemas de salud, especialmente físicos o médicos, con la principal
función de prevenir la ocurrencia de los mismos o de tratar de rehabilitar éstos en case de
que tengan lugar, utilizando para ello la metodología, los principios determinantes, tanto de la salud como de la mayor parte de las enfermedades y problemas humanos de salud
existentes en la actualidad”(Carrobles, 1993).
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Tareas de los Psicólogos Clínicos
Uno de los más interesantes aspectos de la psicología clínica es la diversidad de
actividades en las que los profesionales pueden llegar a desarrollarse como parte de su
trabajo. Aunque la mayoría de los psicólogos están involucrados con alguna en especifico,
en algunas otras están involucrados con varias.

• Investigación.
La mayor parte de la investigación en psicología clínica la llevan a cabo, o la
supervisan, miembros calificados de las universidades y los colegios, aunque
puede haber algunas investigaciones que las conduzcan psicólogos clínicos
que trabajan en sitios de aplicación como son los hospitales y las clínicas. La
investigación en psicología clínica es excesivamente variada en proyectos, que
van desde investigaciones de los problemas que pueden observarse y
estudiarse en animales en un laboratorio hasta la eficacia de cierto tipo de
psicoterapia, para un problema clínico o de hospitales.
9Psicología Clínica Itzel Díaz / Rubén Nuñez
• Enseñanza.
Los psicólogos clínicos que trabajan en colegios y universidades también están
relacionados con la enseñanza, con estudiantes que se están especializado en
psicología (así como estudiantes de otras especialidades que toman cursos de
psicología), y con estudiantes, graduados, aspirantes a la maestría o el
doctorado en psicología clínica Por lo general, la psicología clínica permite
impartir cursos de psicología anormal, personalidad, introducción a la psicología
clínica y psicología infantil. La mayor parte de la enseñanza se lleva a cabo por
medio de la instrucción en los salones de clase, o por medio de la instrucción
individual en la investigación.

• Evaluación.
Una de las habilidades características de los psicólogos clínicos implica la
destreza y preparación para llevar a cabo evaluaciones psicológicas detalladas.
Los psicólogos que trabajan en la práctica clínica, ya sea en una clínica o en su
consultorio particular, dedican cantidades variables de su tiempo a la
evaluación.

• Tratamiento.
Quizás la imagen más común de un psicólogo clínico es la de alguien que
conduce una psicoterapia individual, grupal o familiar. Esta imagen es
razonablemente acertada, porque los psicólogos practicantes dedican gran
parte de su tiempo al ejercicio del tratamiento psicológico, utilizando cualquiera
de las docenas de enfoques psicoterapéuticos. La psicología clínica coloca un
creciente centro en el uso de los tratamientos validados en la investigación
empírica, y que han sido estandarizados por medio de manuales que describen
con detalle los métodos del tratamiento (Chambless y Hollon, 1998; Woody y
sanderson, 1988).

• Prevención.
Aunque la prevención en la psicopatología es una gran prioridad para todos los
profesionales del área de la salud mental, se dedica mucho menos tiempo y
esfuerzo a la prevención en comparación con el tratamiento de los problemas
de salid mental. Las razones de la falta de atención para la prevención son
complejas. Los programas para la prevención incluyen la enseñanza de
habilidades sociales para niños en edad escolar, la enseñanza de las formas
adultas para enfrentar el estrés relativo al trabajo y sus consecuencias, la
colaboración con familias que enfrentan posibles efectos del divorcio y la
enseñanza acerca de cómo enfrentar las enfermedades y los efectos
secundarios adversos del tratamiento a pacientes que padecen enfermedades
físicas. La prevención de los trastornos médicos y psicológicos puede ser, a la
larga, mucho menos costosa que el tratamiento de los trastornos una vez que
éstos aparecen.

• Consultoría.
Los psicólogos clínicos también ofrecen sus servicios por medio de consejos y
consultorías a otros profesionales. Por ejemplo, es posible que un psicólogo
clínico se desempeñe como consultor de escuela, proporcionando información y
guía a maestros y orientadores, quienes a su vez trabajan directamente con los
niños. La base de operaciones de los servicios de consulta de los psicólogos
puede ser la práctica independiente o una gran firma de consultoría
especializada en este tipo de trabajo.

• Administración.
Aunque los psicólogos clínicos no están específicamente preparados para ser
administradores, pueden desempeñar tales posiciones en los diversos lugares
en los cuales trabajan. Dichas posiciones incluyen el desempeño como director
del programa de entrenamiento en psicología clínica, dentro del departamento
de psicología de alguna universidad, director responsable de un departamento
de psicología, director de un centro de salud mental, o bien como director de los
servicios psicológicos en un hospital, o de alguna organización de apoyo a la
salud.
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Raíces de la Psicología Clínica
Como cualquier libro de historia remontémonos a la época de la prehistoria, los humanos
de aquella época ya tenían conocimientos sobre psicología pues debían estar constantemente pendientes de sus sentimientos y su percepción del mundo; muestra de que lo hicieron es que llegaron desarrollar normas sociales y un rudimentario sistema de
justicia social.

Aquellos seres desarrollaron conceptos míticos para explicar el comportamiento humano y los rituales mágicos para aliviar el sufrimiento físico. Hoy en día los psicólogos clínicos todavía se preguntan al igual que los ancestros antes mencionados sobre la conducta
humana. Así el crecimiento de la medicina llegó a todas las culturas en vías de desarrollo, y el conocimiento de la salud era compartido al igual que el comercio y el intercambio. La
medicina primitiva, sin embargo, estaba asada en la creencia de que las enfermedades
físicas y los desórdenes mentales ocurrían debido a la posesión demoníaca o incluso se
consideraba que este “enfermo” había hecho enfadar a las deidades y por ello recibía un
castigo divino.

Sin embargo la revolución científica, iniciada con tanto éxito por las civilizaciones antiguas,se negó durante más de mil años en Europa occidental. La práctica profesional
se basaba en la acumulación del conocimiento de practicantes experimentados y su
aplicación para curar a las personas que estaban padeciendo. En Inglaterra, la
Comunidad de médicos reales y de cirujanos se estrablecío en 1453, y entre sus
funciones se autorizó a los barberos para que pudieran llevar a cabo tratamientos por
medio de sangrados en heridas externas e incluso emplear enemas, así como también se
autorizó a los verdugos para que pudieran componer huesos. La autoridad para practicar
estaba controlada por la Iglesia y las cortes, quienes también determinaban el contenido del conocimiento médico. Mientras la Iglesia ganaba en influencia, el clero se encargó del
tratamiento de la histeria y de ciertos padecimientos, como la convulsiones y la epilepsia, que se creía que ocurrían cuando las víctimas desgraciadas eran poseídas por el diablo.

Las curaciones iban desde el rociado de agua bendita, pasando por el exorcismo, hasta la
muerte. Las mujeres practicaban la partería, pero podían ser encarceladas o ejecutadas
si ayudaban al nacimiento de un niño muerto o deforme que se pensaba que era
engendro del diablo (Achterberg, 1990).
Psicología Clínica en la actualidad
Durante décadas los psicólogos de América Latina han sido formados a partir de
propuestas teóricas, metodológicas y prácticas surgidas en Europa, en Asia y en Estados
Unidos. Como países que se han concebido como “subdesarrollados”; teniendo implícita
la imitación o incorporación de los modelos provenientes de países “desarrollados”. Sin
embargo, una aspiración histórica de América Latina ha sido su emancipación y su
independencia.

En el caso de la psicología, se han hecho intentos por vincular los esfuerzos creativos que se han venido haciendo en América Latina, pero el peso de las influencias norteamericana y europeas ha sido mayor hasta ahora. En los últimos años se han desarrollado cada vez más los esfuerzos para proponer y no sólo reproducir metodologías y modelos. Con esa base se han realizado varios eventos en los que confluyen ideas innovadoras que poco a poco han ido gestado un movimiento científico de la psicología latinoamericana, diverso pero tendiente a la creatividad y a la elevación de la autoestima de los psicólogos de estos países.

En septiembre de 1999, en Buenos Aires, se realizó una reunión para la cual entidades de
todos los países de América Latina fueron convocadas. El llamado no obtuvo respuesta
de muchas entidades, pero las que allí concordaron en que se debía formar la Unión
Latinoamericana de Psicología (ULAPSI), bajo la coordinación de una psicóloga de
Uruguay. En septiembre de 2000 se hizo una nueva reunión de entidades, en Montevideo,
Uruguay y el conjunto ganó la importante adhesión de México. En esta reunión hubo una
deliberación por la creación de un portal latinoamericano de entidades de Psicología, la creación de una revista electrónica de Psicología en América Latina y por un nuevo
esfuerzo de movilización de las entidades de Psicología. En el 2005, se hizo, en São
Paulo, con gran éxito, el primer congreso de dicha asociación.

Por su parte en México la Asociación Mexicana de Alternativas en Psicología (Amapsi) de
1990 a la fecha ha organizado más de cinco congresos “Al Encuentro de la Psicología
Mexicana”; cuya última edición fue también el IV Congreso Latinoamericano de
Alternativas en Psicología.
En noviembre de 2002 se llevó a cabo el siguiente evento de este tipo, en la ciudad de

Puebla. Psicólogos de varios países centroamericanos y de México, además de otros
países, han organizado cinco congresos internacionales de “Psicología Social de la
Liberación”; y van por el siguiente.

El Consejo Federal de Psicólogos de Brasil, en octubre de 2000, en Sao Paulo, realizó un
evento con más de 1600 ponencias y más de 12000 asistentes bajo el tema “Psicología y
compromiso social”; con una clara orientación innovadora y congruente con la realidad y
la cultura regionales. En noviembre de 2000, en Montevideo, se lograron reunir psicólogos
de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y México para analizar las posibilidades de vínculo y
proyección de la psicología en América Latina, y acordaron generar un portal de internet y una revista electrónica internacional (Psicología para América Latina), técnicas que formarían el preámbulo de la creación de la Unión Latinoamericana de Psicología (ULAPSI), a constituir en noviembre de ese año.

Puebla durante el II Congreso Latinoamericano de Alternativas en Psicología, que será también el VI Congreso “Al Encuentro de la Psicología Mexicana”; y que organiza Amapsi
con el apoyo del Consejo Federal de psicólogos de Brasil, de la Coordinadora de
Psicólogos de Uruguay, de la Federación de Psicólogos de la República Argentina, del Colegio Nacional de Psicólogos de Chile, del Colegio Nacional de Psicólogos de Paraguay y de la Federación Nacional de Colegios, Sociedades y Asociaciones de Psicólogos de México (FENAPSIME), de la cual es parte Amapsi, entre otras muchas instituciones importantes.

En agosto de 2001, con motivo del Congreso de la Sociedad Interamericana de Psicología (SIP), en Santiago de Chile, se realizó una reunión de trabajo en la que participaron más
de 50 psicólogos provenientes de los diversos países latinoamericanos. En ella se discutió
el proyecto de crear la Unión Latinoamericana de Psicología (ULAPSI). Cabe destacar que nuestra universidad la UAM-Xochimilco sirvió de sede para el III Congreso de ULAPSI el mes de noviembre del año 2009.

En abril de 2001 tuvo lugar en diez ciudades de Brasil el evento “Diálogos con la
Psicología Latinoamericana: Intercambio Brasil México”;. Once meses después, en marzo
de 2002, seis destacados colegas del Consejo Federal de Psicólogos de Brasil
participaron en un evento similar que abarcó 18 ciudades mexicanas e implicó la
coordinación de 44 instituciones de México y 7 instituciones brasileñas.

Estos intercambios permitieron contar con un panorama del estado del arte de la
psicología, su inserción social y los retos a que se enfrenta en ambos países. La idea es
continuar con este tipo de intercambios con otros países latinoamericanos. Ya que en casi
todos los países de América Latina existen psicólogos que tienen el deseo de contribuir a esta perspectiva científica y social. Una psicología que comprenda la realidad y los
procesos culturales propios del subconsciente, cuyos países coinciden en situaciones
sociales muy complejas que retan a la imaginación y a la esperanza para su superación. Una psicología que responda a los requerimientos específicos de dichas situaciones, una psicología plural, en diálogo interno y externo, puede contribuir significativamente a la integración latinoamericana. La integración como un elemento fundamental para su emancipación e independencia científica y social.
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Los Modelos de la Psicología Clínica
Los psicólogos clínicos generalmente adoptan una estrategia similar al buscar varios tipos
de información para obtener una evaluación del cliente a partir de fuentes diversas. En
este aspecto los psicólogos clínicos comparten características operativas semejantes a las de los detectives privados, reporteros investigadores y otras personas que se interesan en tratar de entender completamente un determinado tema. La misma
orientación abierta y comprensiva puede ser de gran valor para el estudiante que se inicia en la Psicología clínica, debido a que esta disciplina se parece mucho a una estatua: Hay muchas formas de mirarla y en cada forma se descubren algunos aspectos y se
obscurecen otros.

El propósito de este capítulo es analizar tres de los puntos de vista más importantes: los modelos psicodinámicos, de aprendizaje social y fenomenológico de la psicología clínica. Nos referimos a ellos como modelos debido a que ofrecen descripciones a pequeña
escala de las formas en que varios pensadores han abordado el tema de la conducta
humana en general y la psicología clínica en particular. Cada modelo nos describe como
se desarrolla la conducta y se vuelve problemática y todos han ejercido una gran
influencia sobre los estilos de evaluación, tratamiento e investigación de sus seguidores.

La importancia de los modelos.

Aun cuando un modelo se desacredite en última instancia, puede ser muy valioso al ayudar al clínico a organizar tanto sus ideas como sus acciones y comunicarlas en un “lenguaje” común a sus colegas.

La conducta humana es extremadamente compleja y puede ser explorada a partir de
varios niveles, desde la actividad de las células hasta el funcionamiento cognitivo y la interacción social. Si se agrega a esto el reconocimiento de que existe una cantidad casi infinita de maneras en las cuales se puede interpretar, evaluar, describir, investigar y alterar la conducta, no resulta sorprendente la afirmación de que el psicólogo clínico “conlleva una lucha continua en contra de la confusión”. Un modelo o aproximación sistemática puede ayudar a guiarnos ene estas decisiones acerca de los fenómenos complicados que no puede confundir, y proporciona alguna tranquilidad al clínico introducir algún orden en aquello que podría haber sido un caos conceptual.
La utilidad personal de los modelos clínicos que se estudiarán en este capítulo debe
distinguirse de su valor científico, el cual se evalúa a partir de dimensiones distintas de la comodidad, atractivo superficial o número de seguidores. Los mejores modelos clínicos son aquellos cuyas implicaciones e hipótesis pueden ser investigadas rigurosamente en una amplia variedad de situaciones. Un buen modelo debe incluir una explicación
completa, eficiente y verificable del desarrollo, mantenimiento y modificación tanto de los
aspectos problemáticos como no problemáticos de la conducta humana. Los modelos que
cumplen con estas características permiten la evaluación experimental y la revisión
sistemática den la aplicación clínica.

El modelo psicodinámico.

Las raíces del modelo psicodinámico se encuentran en las obras de Sigmund Freud, a
finales del siglo XIX. El modelo se fundamenta en las siguientes suposiciones principales:

1. La conducta humana y su desarrollo de determina principalmente mediante los
hechos, impulsos, deseos, motivos y conflictos que se encuentran dentro de la
mente.

2. Los factores intrapsíquicos proporcionan las causas subyacentes de las conductas
que se manifestaron abiertamente, sean problemáticas o no. Por lo tanto, así como
la ansiedad que incapacita o los delirios de persecución de un paciente se
adjudicarían a conflictos no resueltos o a necesidades no satisfechas.

3. Los orígenes de la conducta y sus problemas se establecen en la infancia a través de la satisfacción o frustración de las necesidades o impulsos básicos. Se da
especial énfasis y atención a las relaciones con los padres, hermanos, abuelos,
compañeros y personas con autoridad en la edad temprana.

4. La evaluación clínica, el tratamiento y las actividades de investigación deberían
dirigirse a la búsqueda y funciones de los aspectos sutiles de la actividad intrapsíquica la cual, a pesar de que a menudo se oculta de la observación directa,
debe ser tratada si hemos de comprender la conducta y aliviar los problemas conductuales.

Psicoanálisis freudiano.

El enfoque freudiano, llamado psicoanálisis se considera un tipo de modelo clínico, debido a que pone especial atención en la anormalidad y apareció en una época en que había un gran interés en el descubrimiento de las causas orgánicas de las “enfermedades
mentales”. Desde el punto de vista freudiano se consideraba que la “enfermedad” de las
personas con problemas era causada por un desorden que a pesar de que no fuese
realmente una enfermedad infecciosa, disfuncionamiento de un sistema orgánico, o daño físico, podría ser de todas formas clasificado o catalogado como las otras enfermedades.

El modelo freudiano psicodinámico se basó en un número reducido de principios fundamentales. Uno de estos es el determinismo psíquico, una creencia acerca de que la conducta no ocurre al azar sino de acuerdo con causas identificables que en algunas ocasiones son manifiestas y en otras se ocultan tanto de la vista de los observadores externos como del mismo individuo que se comparta de una determinada manera. Desde esta perspectiva, la mayoría si no todas las conductas se consideran significativas ya que pueden proporcionar pistas para los conflictos y motivaciones latentes.

Freud se refería a al creencia de que los patrones de conducta humana se derivan de una
lucha continua entre el deseo del individuo para satisfacer sus instintos innatos sexuales y agresivos y la necesidad de considerar las exigencias, normas y realidades del mundo externo. Él consideraba que cada individuo se enfrentaba a una búsqueda que perduraba toda la vida para encontrar la forma de expresar las tendencias instintivas socialmente inapropiadas sin contraer el castigo físico u otras consecuencias negativas. Freud consideraba que la mente humana era un tipo de arena donde lo que la persona desea hacer (el instinto) debe lidiar con los dictámenes más limitantes de lo que puede o debe hacer (la razón y la moralidad) y donde se tiene que lograr determinadas soluciones de manera dolorosa.
• La estructura mental: En el sistema de Freud, los instintos primitivos
inconscientes constituyen el id, que está presente desde el nacimiento y contiene
toda la energía psíquica o libido disponible para motivar la conducta. El id busca la
gratificación de los deseos si tolerar la demora, y por lo tanto se dice que opera con
base en el principio del placer. A medida que crece el recién nacido el mundo le
pone limitaciones y entonces se desarrolla el ego como una ramificación parcialmente consciente y parcialmente inconsciente del id y comienza a encontrar válvulas de escape para la expresión instintiva, el ego actúa en el principio de la realidad. Un tercer componente mental, denominado superego, es también el resultado de la influencia socializante de la realidad, equivale a lo que llamamos “conciencia”, ya que el término implica las enseñanzas familiares y ulturales
acerca de la ética, la moral y los valores.

• Mecanismos de defensa: La estructura mental tripartita de Freud constantemente se ve embrollada en conflictos internos y como resultado de ello se genera la ansiedad. El ego mantiene alejados a los conflictos de la conciencia, para esto utiliza los mecanismos de defensas. Uno de los mecanismos más conocidos es la represión en que el ego “detiene” la entrada en la conciencia de un pensamiento, memoria, sentimiento o impulso, que se consideran inaceptables. La represión
requiere de un esfuerzo constante, y los contenidos indeseables pueden amenazar
“salir a la superficie” en determinados momentos.

Otra defensa que emplea el ego es la formación reactiva, en la cual la persona
piensa y actúa de una manera completamente opuesta al impulso inconsciente. El
mecanismo de desplazamiento en realidad permite cierto grado de expresión de los
impulsos del id, pero dirige dicha expresión hacia objetos o personas menos peligrosos.
El mecanismo de defensa que para Freud era más adaptable en términos sociales es la sublimación. En ésta, la expresión de los impulsos prohibidos se canaliza a través de actividades productivas y hasta creativas, tales como la escritura, pintura, actuación o baile. En diferencia con los demás modelos esta no hace tanto gasto de energía psíquica y los demás en situación de “stress” pueden fallar y obligar a la recaída.

• Etapas de desarrollo. Freud postulaba, que a medida que se desarrolla un recién nacido, él o ella atraviesan varios estadíos psicosexuales; cada una de estas etapas obtienen su nombre a partir de la parte del cuerpo que recibe más placer. A la etapa que comprende el primer año s ele llama etapa oral porque las actividades
tales como comer, chupar y otras de naturaleza oral son las que predominan como
fuentes de estimulación placentera. Si, debido al destete de botella o pecho,
prematuro o demorado, se frustran o se consienten excesivamente las necesidades
orales, es posible que al niño se el impida atravesar el estadío oral sin que se
aferre, o se quede fijado en los patrones de comportamiento que pertenecen a esta
etapa. Se puede considerar como oralmente fijados los adultos que manifiestan o
dependen de manera improcedente de patrones de conducta “oral” tales como
fumar, sobrealimentarse, hablar en exceso, o emitir sarcasmos “mordaces”.
La segunda etapa de desarrollo de Freud se conocía como la etapa anal, debido a
que el juzgaba que el ano y los estímulos asociados con la eliminación y retención
de las heces se convertían en los factores más importantes después del estadío
oral. El rasgo más importante de este periodo es el entrenamiento en el control de
esfínteres y se pensaba que la fijación anal podría ser el resultado de prácticas
demasiado estrictas o especialmente indulgentes en este aspecto. Las conductas
adultas que se asocian con una posible fijación anal incluyen el comportamiento
excesivamente “apretado”, controlado o hábitos “sueltos” o desordenados: las
personas que son tacañas, obstinadas, muy ordenadas, interesadas en la limpieza
o los pequeños detalles, y aquellas que son desaliñadas, desorganizadas y exageradamente generosas con su dinero podría considerarse como individuos que manifiestan características anales.

El niño entra a la etapa fálica según Freud cuando los órganos genitales se vuelven
su frente primeria de placer, aproximadamente a la edad de cuatro años. Como lo sugiere el nombre que dio a este periodo, Freud prestó más atención al desarrollo psicosexual del sexo masculino. El teorizó que durante la etapa fálica, el pequeño empieza a experimentar deseos sexuales hacia su madre y quiere hacer a un lado la competencia de su padre. Se le llamó a esta situación edípica debido a que ofrece una recapitulación del argumento de la tragedia griega, Edipo, Rey. Debido a que el niño teme ser castrado como castigo a sus deseos incestuosos y
asesinos, el complejo edípico y su ansiedad concomitante se resuelve a través de
la represión de los deseos sexuales hacia la madre y la imitación o identificación
con el padre, y en el futuro por medio del encuentro de la pareja apropiada del sexo
femenino. Freud esquematizó un proceso paralelo en las niñas, denominado
conflicto de Electra, el cual en términos ideales concluye en la identificación del
papel femenino y la selección de un compañero aprobado del sexo masculino.

El periodo que sigue a la etapa fálica en el sistema de Freud se le llamó latente y él
pensaba que persistía hasta la aparición de la adolescencia en la que la madurez
física y sexual del individuo se anuncia en la etapa genital. En esta “etapa” final, el
placer se enfoca en la zona genital nuevamente, pero, si el desarrollo durante las fases anteriores ha sido adecuado, el placer sexual no se limita tan sólo al
autoerotismo típico del periodo fálico, sino que se dirige hacia el establecimiento de
una relación heterosexual estable a lo largo plazo en la cual las necesidades de la otra persona se valoran y se toman en cuenta.

El modelo del aprendizaje social.

El modelo del aprendizaje social se concentra directamente en la conducta y su relación
con las condiciones ambientales que la afectan. La suposición básica de todas las
versiones de este modelo es que la conducta se ve influida por el aprendizaje que se lleva a cabo en un contexto social.

Las diferencias conductuales entre los individuos se atribuyen en gran parte a la historia única de aprendizaje de cada persona en relación con las personas y situaciones
específicas a las que estuvo sometida o no a la “enfermedad mental” o a la “salud mental”. Los antecedentes culturales o subculturales de cada individuo se consideran como parte de su historia exclusiva de aprendizaje y desempeñan un papel significativo tanto en la aparición de las conductas “normales” como problemáticas.

Las semejanzas entre los individuos, dentro del modelo del aprendizaje social, se explican al señalar los factores que tienen en común las normas, valores e historias de aprendizaje y que comparten la mayoría de las personas que pertenecen a una misma cultura.
Los mismos principios de aprendizaje que se invocan al explicar las diferencias y
semejanzas entre los individuos, se emplean para explicar las circunstancias y discrepancias dentro de cada individuo. Desde la perspectiva del modelo del aprendizaje
social, se considera que la consistencia conductual, a la cual el modelo psicodinámico
podría referirse como la “personalidad” es ocasionada por el aprendizaje generalizado y/o las semejanzas de estímulo que pueden existir en un grupo de situaciones relacionadas.

Existen varias formulaciones del modelo de aprendizaje social, las cuales, a pesar de que difieran considerablemente en cuanto a ciertos factores específicos, comparten una serie de características comunes:

1. Se subraya la importancia de la conducta mensurable y se toma como el objeto de
la Psicología clínica. El psicólogo clínico con una orientación basada en el aprendizaje social puede interesarse en conductas que van desde las objetivas hasta las sutiles y encubiertas. Casi cualquier conducta puede ser el objeto de la aproximación del aprendizaje social; el único requisito es que haya una manera aceptable de medición.

2. Se acentúa la importancia de la influencia ambiental sobre la conducta en oposición a otras influencias “supuestas” o hereditarias. Esto no significa que se ignoren estos factores por completo. Se exploran los límites impuestos por la herencia, en lugar de simplemente presuponerlos.

3. Los métodos y procedimientos de la ciencia experimental se emplean como los medios principales para ampliar el conocimiento acerca de la conducta y su evaluación, desarrollo y modificación. Se subraya la importancia de la manipulación deliberada y sistemática de las variables independientes y en la observación cuidadosa.

4. La evaluación clínica y las funciones del tratamiento están íntimamente ligadas con
los resultados de la investigación experimental realizada con seres humanos y
animales. La mayoría de los procedimientos clínicos del modelo de aprendizaje social se derivan principalmente de los principios del aprendizaje y la conducta social que provienen de estudios conducidos en el laboratorio y que son sometidos al filtro continuo de la investigación evaluadora llevada a cabo en el laboratorio y ambientes clínico. Además, el modelo del aprendizaje social anima a sus practicantes a que analicen meticulosamente la evidencia experimental que apoya una determinada forma de evaluación o procedimiento de tratamiento antes de tomar la decisión de adoptarlo y a que procedan con la mayor precaución en donde
haya poco o ningún antecedente experimental.

5. La evaluación clínica y las funciones de tratamiento están íntimamente integradas.
El modelo del aprendizaje social supone que los mismos principios de aprendizaje
determinan tanto la conducta problemática o no problemática y que, por lo tanto, la
evaluación clínica se debe planear con el fin de determinar cómo aprendió sus actuales dificultades el cliente y cómo están siendo mantenidas para así preparar un aprendizaje nuevo, más adaptativo e individualizado.

Las diferencias principales entre las versiones específicas del modelo de aprendizaje social de la Psicología Clínica generalmente se muestran en el tipo de aprendizaje que subrayan y el grado hasta el cual las variables cognitivas desempeñan un papel en la evaluación, el tratamiento y la investigación. Una breve revisión de las variaciones más notables del aprendizaje social ejemplificará este aspecto.

El enlace del aprendizaje con los problemas clínicos: las contribuciones de Dollard y Miller.Una de las primeras aproximaciones de la teoría de aprendizaje social a la conducta
evolucionó a partir del intento de traducir o reconstruir los conceptos que Freud derivó de
su práctica clínica a un lenguaje que fuera consistente con los datos experimentales sobre el aprendizaje humano y animal. A esta tarea formidable se dedico en la década de 1940 John Dollard, un sociólogo, y Neal Miller, un psicólogo, y culminó con la publicación de un libro en 1950 titulado la Personalidad y la Psicoterapia. Dollard y Miller partieron de la suposición de que los seres humanos no nacen al mundo con instintos, sino con necesidades primarias que deben ser satisfechas. Además dieron por sentado que cada persona aprende a satisfacer estas necesidades de manera un tanto diferentes, que por consiguiente conducían al desarrollo de patrones individualizados de conducta.

Dollard y Miller emplearon conceptos freudianos como fenómenos determinados
ambientalmente y que era factible investigar y no como estructuras intrapsíquicas. Desde
su punto de vista, el conflicto existe cuando una persona debe elegir entre dos o más
respuestas opcionales. Entre estos conflictos, el más difícil y potencialmente problemático es la variante de “doble evitación-aproximación”, en el cual cada opción de actuar tiene características positivas y negativas muy claras.

B. F. Skinner y el análisis funcional de la conducta.Mientras el sistema de Dollard y Miller eliminaba algunas de las nociones intrapsíquicas de Freud, retenía otros constructos inferidos tales como “pulsión”, “motivo” y “ansiedad” y, por lo tanto, hasta cierto punto dependía de procesos y mecanismos hipotéticos internos para explicar varios aspectos de la conducta humana. Un enfoque del aprendizaje social bastante diferente que también concibe a la conducta como aprendida es el que presenta B. F. Skinner quien argumenta que los constructos inobservables tales como “necesidad” y “pulsión” no son necesarios para la comprensión de la conducta.
Skinner afirma que la observación cuidadosa y la experimentación de las relaciones
funcionales, y aprendidas entre los estímulos ambientales y la conducta observable en
últimas instancias proporcionará una imagen completa del desarrollo, mantenimiento y
alteración del comportamiento humano. En lugar de introducir factores invisibles en las actividades de evaluación, tratamiento e investigación, Skinner aboga por la observación y descripción de las formas como la conducta se relaciona con sus antecedentes y consecuencias. Debido a que se enfoca principalmente sobre las relaciones funcionales, esta aproximación se denomina análisis funcional.

Wolpe y Eysenck: el condicionamiento clásico.
Mientras que el enfoque de Skinner subraya la importancia del aprendizaje operante y su
aplicación a la Psicología clínica, se puede encontrar otra formulación diferente del
modelo del aprendizaje social en las obras de Joseph Wolpe y Hans Eysenck. Estos
autores estudian la aplicación de los principios del condicionamiento clásico de Pavlov, a la comprensión y eliminación del sufrimiento humano, en especial de la ansiedad.
Este enfoque no niega la importancia del reforzamiento operante y del castigo en el
“moldeamiento” de la conducta “normal” y problemática, pero si acentúa el aprendizaje
que ocurre a través de la asociación de los estímulos condicionados e incondicionados.
Se argumentaría, por ejemplo, que un motivo parcial por el cual un hombre evita
temerosamente los eventos sociales es que ha tenido experiencias negativas en el
pasado, pero otra razón también es que la incomodidad ocasionada por esas experiencias
se ha asociado con las reuniones.
Albert Bandura y el aprendizaje observacional.

Skinner, Wolpe, Eysenck y otros teóricos afines del modelo del aprendizaje social se
centran casi completamente en el comportamiento manifiesto y lo toman como el objeto de la evaluación y tratamiento clínicos, aunque hay algunas ligeras variaciones de grado entre cada uno. Sin embargo, no han sido aceptados de manera universal. Algunos miembros del “campo” del aprendizaje social consideran que se ha prestado muy poca atención a la función que desempeña los procesos cognoscitivos o simbólicos en el desarrollo, mantenimiento y modificación de la conducta. Uno de los representantes más distinguidos de este punto de vista es Albert Bandura, un psicólogo de la Universidad de Stanford que ha generado una gran cantidad de investigación y literatura acerca de la forma en que la actividad cognitiva contribuye al aprendizaje.

Bandura probablemente es más famoso por la labor que ha realizado sobre el aprendizaje
observacional, a través del cual ha demostrado que los seres humanos adquieren
conductas nuevas sin un reforzador obvio y hasta cuando carecen de la oportunidad para
practicar el comportamiento. El único requisito para el aprendizaje puede ser que la persona observe a otro individuo, o modelo, llevar a cabo una determinada conducta.Un aspecto notable de la teoría de Bandura es la atención que le presta a los procesos cognitivos vicarios. De acuerdo con su punta de vista, el comportamiento no se desarrolla
exclusivamente a través de lo que aprende el individuo directamente por medio del condicionamiento operante y clásico, sino que también a través de lo que aprende indirectamente mediante la observación y la representación simbólica de otras personas y
situaciones. De acuerdo con Bandura, los efectos de los de los procesos vicarios pueden ser tan amplios y significativos como los efectos del aprendizaje directo. Los procesos simbólicos pueden originar la adquisición de respuestas nuevas, la inhibición y desinhibición de respuestas que ya se hayan aprendido, y la facilitación o “instigación de” la conducta.
Para los teóricos como Bandura y Rotter, un aspecto importante de un modelo comprehensivo del aprendizaje social aplicado a la psicología clínica es la atención que se preste a los componentes cognoscitivos de la conducta; dicha atención representa un
“ala” del modelo completo ideal, que debería subrayar tanto la naturaleza encubierta como
manifiesta de la conducta en el contexto de la evaluación, tratamiento e investigación
clínica.

El modelo fenomenológico.

Hasta ahora se han analizado los modelos de la Psicología Clínica en los que se
considera que la conducta humana está principalmente bajo la influencia de (1) los
instintos y los conflictos intrapsíquicos o (2) en el ambiente físico y social. Una tercera aproximación, generalmente conocida como el modelo fenomenológico o cognitivo, rechaza un gran número de las suposiciones básicas de los otros dos enfoques y afirma que en lugar de esto la conducta de cada ser humano en cualquier momento está determinada principalmente por la percepción del mundo que tenga el individuo. En otras palabras, las teorías fenomenológicas suponen que cada persona es única, que la perspectiva de la realidad de cada persona es un poco diferente de la de los demás y que la conducta de cada persona refleja esa perspectiva conforme se da de un momento a
otro.

La mayoría de las versiones del modelo fenomenológico comparten los siguientes puntos:

1. A los seres humanos no se les considera ni como “portadores” de estructuras psíquicas o impulsos, ni “receptores” de reforzamiento, sino como personas activas, pensantes que son responsables de manera individual por las cosas que hacen y completamente capaces de elaborar planes y elegir opciones sobre su comportamiento.

2. A pesar de que este modelo reconoce la existencia de las necesidades biológicas,
le resta importancia como determinantes de la conducta y su desarrollo. En lugar
de esto, supone que cada persona nace con una potencia para el desarrollo y que
ésta proporciona el motor de la conducta.

3. Otra implicación importante de la perspectiva fenomenológica es que nadie puede
comprender verdaderamente a otra persona a menos que hubiese percibido el mundo a través de sus ojos. De acuerdo con esto, el modelo fenomenológico (como el modelo de aprendizaje social) rechaza el concepto de enfermedad mental y el uso de otras etiquetas peyorativas para la conducta problemática, y supone que toda la actividad humana es normal, racional y comprensible cuando se le considera desde el punto de vista de la persona que se esta observando.

4. En el trabajo clínico, a las personas no se les puede tratar como objetos que
representen procesos psicológicos; son seres humanos y nuestros semejantes. De acuerdo con el modelo fenomenológico se logra una información muy pobre por medio de la acumulación de datos de evaluación orientados históricamente o de buscar la manera de ayudar a la persona a que resuelva un problema situacional en particular debido a que (1) el pasado es menos importante que el presente, y (2) ayudar a una persona a resolver un problema puede simplemente crear otro problema al fomentar la dependencia y sofocar el crecimiento personal.

Las perspectivas fenomenológicas representan una ramificación de la reacción en contra
de Freud que comenzó cuando Adler y Rank rechazaron los instintos y la motivación
inconsciente como las bases principales del comportamiento. Estos “revisionistas” y otros
acentuaron la importancia de las percepciones individuales y el potencial positivo del
crecimiento.

La teoría del constructo personal de Kelly.

George Kelly desarrolló una teoría de la conducta que, a pesar de que no es tan famosa, constituye un buen punto de partida debido a que ejemplifica las maneras como el modelo se relaciona con las formulaciones basadas en el aprendizaje social. La teoría de Kelly (1955) es extremadamente compleja, pero se basa en la suposición singular y
fundamental de que la conducta humana está determinada por lo que él denomina los
constructos personales, o formas de anticipar el mundo.

En otras palabras, Kelly creía que los individuos actúan de acuerdo con su conjunto único de expectativas acerca de las consecuencias del comportamiento y, por lo tanto, que los constructos o anticipaciones de las personas acerca de la vida conforman su realidad y guían su conducta. El creía que la conducta humana no refleja los deseos instintivos, los efectos del reforzamiento externo, o la posición de las tendencias de respuestas aprendidas sino que, en lugar de esto, refleja los intentos de los individuos por encontrarle significado el mundo de acuerdo con la manera como ellos lo perciben.
En el sistema de Kelly, la conducta problemática se desarrolla cuando una persona crea constructos imprecisos, muy simplificados o erróneos en algún otro sentido. La visión de Kelly se relaciona con el modelo del aprendizaje social en que ambas se basan parcialmente en el interés común que tienen sobre la función de la actividad cognitiva para determinar la conducta manifiesta y también en que Kelly consideraba que las personas podían aprender a cambiar sus constructos personales y, a su vez, los patrones de respuesta que emanaban de ellos.
La teoría de autorrealización de Rogers.
En oposición a la perspectiva de Kelly que no ha obtenido mucha aceptación y que posee
algunos aspectos parecidos al modelo del aprendizaje social, la obra prolífica de Carl
Rogers ha diferenciado más claramente el modelo fenomenológico de los otros y en el
transcurso de conformar esta distinción, casi se ha convertido en un sinónimo del modelo.
Entre las suposiciones fenomenológicas básicas de Rogers, se encuentran las siguientes (1951, pp. 483-86): (1) “Cada individuo existe en un mundo de experiencias cambiantes
del cual él es el centro”, (2) “El organismo reacciona al campo tal como él lo experimenta
y percibe. El campo perceptual, para el individuo es la “realidad””, y (3) “El organismo reacciona a su cargo fenomenológico como una totalidad organizada”.

Rogers también supone que las personas poseen una motivación o tendencia innata
hacia el crecimiento, a la que denomina autorrealización. Se considera que esta
motivación es suficiente como para explicar la aparición de toda la conducta humana,
desde la búsqueda de alimentación básica hasta los actos más sublimes de creatividad
artística. La autorrealización se define como “ la tendencia directiva que es evidente en
toda la vida orgánica y humana la propensión a desarrollarse, a extenderse, a expandirse,
a madurar, la disposición a activar y expresar todas las capacidades del organismo.
De acuerdo con la descripción que Rogers de del proceso, el crecimiento de una persona
y sus interacciones con el ambiente que lo llevan a un desarrollo se ven acompañados por
una diferenciación entre el “sí-mismo” y el resto del mundo. Como resultado la persona
reconoce que una parte de sus experiencias pertenecen al “yo” o “mí”. Según Rogers,
todas las experiencias de una persona, inclusive las experiencias del “sí mismo”, se
someten a una evaluación y se valoran como positivas; esta depende de qué tan
consistentes o inconsistentes son las experiencias con la tendencia de autorrealización.
De acuerdo con Rogers, las personas valoran tanto la estimación que obtienen de las
otras personas que a menudo buscarán lograrla aun cuando requieran pensar y actuar en
una forma que sea inconsistente o incongruente con la experiencia organísmica y el motivo de autorrealización. La persona que se enfrenta a las condiciones de valor
probablemente se sienta incómoda, según Rogers, para prevenir o evitar la incomodidad
que surge a partir de esta incongruencia, el individuo puede distorsionar la realidad o su
experiencia de ella de una manera que las otras personas perciban como problemática.
Maslow y la Psicología humanística.

La obra de Abraham Maslow acentúa la importancia de la experiencia subjetiva y la
percepción única de la realidad que cada persona mantiene, y, al fundar el movimiento
conocido como psicología humanística trató de subrayar, antes que cualquier otro
aspecto, el elemento positivo, creativo y único acerca de los seres humanos. Maslow
consideraba que las personas tienen la capacidad y la necesidad de lograr la
autorrealización, pero él sugiere que las personas fracasan en obtener su potencial
humano completo debido a la presencia de las necesidades no cubiertas, y no tanto por la
incongruencia entre la autoexperiencia y la experiencia organísmica.
Para Maslow estas necesidades forman una jerarquía que incluye los requisitos fisiológicos básicos con los que cada persona nace, así como requisitos de un nivel superior como la seguridad, amor, pertenecía, autoestima y, finalmente, la autoactualización. En este esquema, la satisfacción de cada nivel de necesidades debe ser precedida por la satisfacción de todas las necesidades de los niveles inferiores. Maslow señala que la mayoría de las personas están buscando satisfacer las necesidades que se encuentran por debajo del nivel de la autoactualización, y que, por lo tanto se orientan hacia aquello que no poseen. Se refirió a estas personas como
individuos “motivados por deficiencias”.

Crítica de los modelos clínicos.

Problemas del modelo psicodinámico de Freud.
Freud presentó la teoría más amplia y revolucionaria del comportamiento que jamás se había articulado y, en este proceso, introdujo ideas y conceptos que en última instancia captaron la imaginación de la Psiquiatría, Psicología y otras profesiones cuyo objetivo
ayudar a las personas con problemas, e influyo inclusive en la literatura, religión,
Sociología y Antropología.

A pesar de su amplia aceptación, se ha criticado continuamente el enfoque de Freud con base en las siguientes premisas:

1. Las ideas e hipótesis psicodinámicas tales como el id, ego y superego, proyección
motivación inconsciente y represión están constituidas por abstracciones vagas
que es difícil o casi imposible verificar de manera científica.

2. Las experiencias clínicas de Freud con un número reducido de pacientes de la
clase alta de Viena a finales del siglo pasado y principios de éste, conformaron el
fundamento completo de su enfoque. Esto cuestiona seriamente le generalización
de sus ideas y su aplicación a otros tipos de personas sociales y otros ambientes
culturales.

3. Las concepciones psicoanalíticas prestan demasiada importancia al lado negativo
del carácter humano (instintos agresivos y sexuales) y, en comparación con las
otras teorías definitivamente no dedica suficiente atención a (1) la posibilidad
inherente de crecimiento que tienen las personas y (2) la influencia de la sociedad
y cultura sobre el comportamiento.

4. La perspectiva psicoanalítica representa un sistema cerrado que tiende a ser inflexible y a no dejarse influir por la información contradictoria; se puede interpretar cualquier resultado como una confirmación de los principios freudianos.

5. El modelo psicodinámico facilita de una forma exagerada en el que cualquier
conducta sea interpretada como indicadora de una motivación inconsciente y la
patología relacionada, y por lo tanto puede realmente crear problemas.

6. Debido a que la aproximación de Freud es un subtipo del modelo médico, el
enfoque de Freud es compatible a ayuda a perpetuar un sistema de diagnóstico
que no es confiable ni válido; este sistema adjudica una o varias etiquetas
despectivas a personas que de por sí ya tienen problemas.

Problemas del modelo del aprendizaje social.

Se considera que el modelo del aprendizaje social representa la mejor aproximación para
el progreso de la Psicología como una ciencia del comportamiento en el campo de la psicología clínica aplicada. Sus detractores no están convencidos y sugieren que:

1. La aproximación del aprendizaje reduce a los seres humanos a un conjunto complejo de respuestas adquiridas que se derivan de una relación mecanicista con el ambiente. Esta perspectiva es muy estrecha y tiende a excluir las influencias genética, fisiológica, constitucional y otras que no se basan en el aprendizaje y, lo que es más importante deja de dar suficiente importancia a la experiencia subjetiva y la posibilidad de que cada persona para el desarrollo positivo.

2. El modelo de aprendizaje social sólo se puede aplicar a ese campo limitado de la
actividad humana en que el comportamiento se puede medir. Por lo tanto no puede
conceptualizar o mejorar de una manera adecuada los problemas humanos de una
naturaleza compleja e interna.

3. Los principios del aprendizaje en los que se basa el modelo del aprendizaje no es
tan bien establecidos y los mismos teóricos del aprendizaje no se ponen de
acuerdo acerca de dichos principios.

4. Las aproximaciones del aprendizaje social a la Psicología clínica no son tan
especialmente científicas o validas con la claridad que le adjudican sus defensores.
Problemas del modelo fenomenológico.

El modelo fenomenológico también ha recibido una buena porción de críticas, como las
siguientes:

1. La aproximación fenomenológica se preocupa de una manera muy estrecha por la experiencia consciente inmediata y no presta suficiente atención a la importancia de la motivación inconsciente, las contingencias de reforzamiento, las influencias circunstanciales, los factores biológicos y otros aspectos parecidos, en la
determinación del comportamiento.

2. El modelo no trata de una manera adecuada el tema del desarrollo de la conducta humana. La formulación de postulados acerca de una tendencia innata hacia el crecimiento o “actualización” puede explicar el desarrollo pero no explica los procesos implicados.

3. Las teorías fenomenológicas proporcionan excelentes descripciones del comportamiento humano pero por lo general no se enfocan sobre la investigación científica de sus causas funcionales.

4. Los conceptos fenomenológicos no son científicos, son vagos, esotéricos y, en
general, difíciles de entender, mucho menos investigar.

5. Las teorías fenomenológicas no sólo están contra de la ciencia, sino que también
están en contra del intelecto. En este modelo, la razón se subordina al sentimiento,
y se busca el conocimiento a través de la experiencia subjetiva.

El modelo fenomenológico puede describir de manera teórica el comportamiento de
los seres humanos, pero su aplicabilidad clínica se limita a aquellos segmentos de
la población cuyo ambiente intelectual, educativo y cultural es compatible con la
naturaleza introspectiva de esta aproximación.

Popularidad de los modelos clínicos.
Los tres modelo principales de la Psicología clínica presentan una especie de conflicto
triple de aproximación-evitación para la persona que intenta tomar una decisión acerca de cuál de los modelos desea adoptar. Todos presentan aspectos positivos y negativos y, aun después de hacer una elección tentativa, la persona aun se enfrenta con diversos matices dentro de cada modelo.

Así pues, ¿qué es lo que determina la elección o versión personal de un modelo
determinado? Los freudianos podrían sugerir que la motivación inconsciente es la que
puede originar, mientras que otros indicarían la función que haya desempeñando el modelo, reforzamiento diferencial y otros principios del aprendizaje. La orientación de los profesores y los supervisores clínicos a menudo tienden a reflejarse en los estudiantes que tienen contacto con ellos de manera directa o a través de sus obras. La verdad es que, en realidad se desconoce el motivo por el cual los clínicos eligen un modelo determinado, y quizá nos convenga más considerar los elementos que tienden a elegir.

En referencia a lo anterior, las respuestas son bastante claras. Algunos clínicos no emiten una sola decisión. Por el contrario, adoptan aquellos aspectos de dos modelos o más que a ellos les satisfacen personalmente.
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